Historia

Estas tierras de antiguos guerreros fueron escogidas por el último emperador inca: Atahualpa, cuyo santuario fúnebre está ubicado dentro del cantón Sigchos (según recientes investigaciones). Cuando Atahualpa cayó en manos del yugo español, fue ejecutado y enterrado en Cajamarca, pero los Incas robaron su cuerpo para darle un entierro adecuado.

A través del camino del inca “INTI ÑAN”, cuyo tramo pasa entre los nevados Ilinizas junto a la carretera hacia Sigchos, trasladan el cuerpo de Atahualpa. Según la historiadora Tamara Estupiñán en base a sus pesquisas de hace más de una década, las huellas que rastrean el cuerpo de Atahualpa la llevan a las ruinas de su última morada de Atahualpa: “MALQUI MACHAY”; un lugar enigmático escondido entre los bosques; cuya ubicación se encuentra a 2 horas de la Hostería San José de Sigchos. Las ruinas, recientemente descubiertas, son dignas de ser conocidas y apreciadas, pues son el legado que nos queda de nuestros antepasados y su último gran emperador.

La hacienda se encuentra rodeada por un ambiente natural inolvidable, donde un mosaico de colores, formado por vegetación autóctona, páramos andinos, montañas y cultivos, le permiten sentir la alegría de vivir.

El cantón Sigchos está a 2880 metros sobre el nivel del mar. Es un lugar turístico por excelencia, con destinos naturales maravillosos, entre ellos:

  •  Los Illinizas y su reserva ecológica donde han sido catalogadas 221 especies vegetales autóctonas.
  • La laguna del Quilotoa, nombrada como uno de los espectáculos naturales más impresionantes del país.
  •  El bosque nublado de Otonga. Un remanente de 1 000 hectáreas de bosque primario que conserva una gran diversidad de especies propias de la zona.

Atractivos históricos y culturales son:

  •   El camino del Inca (Inti Ñan).
  •   Las pirámides de Cunguisa y sus enigmáticos rostros humanos tallados en enormes piedras. Un sitio incluso para realizar escalada deportiva al aire libre
  • Las recientemente descubiertas ruinas de Malqui Machay, donde la historiadora Tamara Estupiñán, después de 10 años de investigaciones, determinó se encuentra la última morada de Atahualpa.